Precarizados y soñadores
Crítica a La noche está marchándose ya (Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, 2025)
Resumen
La historia es la del recorte. Uno de los proyectoristas de un cine municipal es despedido. No sólo eso: despedido y re-ubicado como guardia nocturno en el mismo edificio. El acuerdo es triste, vago, deprimente en su informalidad. A ninguna de las partes le sirve de forma concreta pero tampoco los perjudica. Al ejecutor del recorte lo podemos imaginar menos apesadumbrado por la culpa de despedir a un empleado; al empleado, no tan asustado por la incertidumbre del futuro, a mitad de camino entre estar y haberse ido. La situación es evidentemente despareja y la decisión del despedido, por ello, resignada, pero decisión al fin. Mal que mal, el orden habitual se modifica lo menos posible; todo es decepcionante y agotador y por ello, familiar y cotidiano. Una película sobre un cine que existe fuera de la pantalla (el Hugo del Carril) y sobre las desventuras que lo desarman, tan similares a las que atraviesan instituciones públicas no ficcionalizadas.
